23.12.2019 - Shenwei Li

China: todo por el progreso


China: todo por el progreso

El gobierno chino querría convertirse en el líder tecnológico mundial. ¿Qué significa esto para los ciudadanos? Nuestra analista Shenwei Li aporta una visión personal y de primera mano desde Shanghái.

En el extranjero se escribe mucho acerca de mi país, pero no siempre se corresponde con la realidad. En un estudio de una gestora de fondos internacional, sin embargo, encontré una descripción que da en el clavo: «software significa automatización», sería una traducción libre, y «en China todo gira en torno a la eficiencia».

En comparación con Europa, la tecnología (en particular la digitalización) desempeña un papel mucho más importante en nuestro país. Esto también supone una serie de privaciones para los chinos, como por ejemplo, en materia de protección de datos o de libertades personales. Sin embargo, cada vez que visito Europa, tengo la sensación de que los chinos siempre estamos en movimiento –incluso si las consecuencias para los ciudadanos no son siempre positivas–, mientras que Europa permanece inmóvil. Esta impresión podría parecer muy dura a algún que otro lector, ya que China aún es considerado un «país emergente» en el extranjero. Algunos ejemplos de mi vida diaria tal vez puedan aclarar lo que quiero decir.

Móviles en vez de monederos

En Shanghái, hace tiempo que me he acostumbrado a una vida sin dinero en efectivo. Para mí resulta muy pintoresco cuando, en el extranjero, como en mi último viaje a Colonia, aún tengo que pagar con monedas. Nosotros utilizamos el móvil, no el monedero. Esto tiene algunas ventajas económicas: si pido y pago un taxi por Internet, es bastante más barato. Ahora hay ofertas especiales digitales para la mayoría de artículos cotidianos. Motivan a muchos chinos a probar algo nuevo.

Las personas mayores a veces necesitan algo más de tiempo, pero también acaban descubriendo sus ventajas prácticas. Si quieres recibir tratamiento en un centro médico de calidad en Shanghái, conseguirás una cita más fácilmente si pagas a través de Alipay o WeChat Pay. Cuando las autoridades chinas expiden visados para viajar al extranjero, el tiempo de tramitación es más corto, si se solicita el documento por Internet.

La tecnología compensa la escasez de personal joven

Por una parte, en nuestro país se discrimina a las «personas anticuadas», porque afectan la eficiencia del sistema; por otra, la orientación hacia la tecnología de la sociedad (y por tanto, al fin y al cabo, también los «discriminados») tiene algunas ventajas. China está viviendo un cambio demográfico: un 18% de la población son personas mayores. La eficiencia ganada gracias a la tecnología ayuda a compensar la escasez de mano de obra joven. Esto es muy evidente en la logística. Las plataformas en línea como «Eleme» o «Meituan Dianping» empezaron hace algunos años como servicios para pedir comida. Ahora, puede pedirse de todo a través de ellas: alimentos o productos cosméticos, así como medicamentos y otros productos médicos. Esto es muy popular entre las personas mayores. Mis padres se ahorran así el viaje antes indispensable al mercado cada dos o tres días. Los productos pedidos suelen llegar al cabo de 30 minutos, la calidad es buena y un pedido por día sale gratuito. Las personas mayores también contratan cuidadores a través de una aplicación. Gracias a la tecnología, los precios de los servicios son transparentes y se fomenta la competencia. Esto es importante para los chinos, porque los costes de personal y de los servicios han aumentado enormemente en los últimos años.

Big Data meets Big Brother

No obstante, el progreso también tiene su lado oscuro. Los comportamientos considerados indebidos de los ciudadanos quedan implacablemente registrados. Si pasas por debajo de una luz roja, puedes contar con que una cámara te está grabando. Al cabo de poco, recibes un SMS con una solicitud de pago: un programa informático de los guardias de tráfico puede identificar rostros y compararlos con otros registros de datos. Un sistema similar también controla a las personas que viajan al extranjero. Las plazas de aparcamiento se vigilan con cámaras de vídeo y sensores, y el pago se realiza por teléfono móvil, con Alipay y código de barras.

 La tecnología también ayuda al Partido Comunista con la omnipresente censura. Antes, todo lo que se publicaba en las redes sociales se censuraba antes de que apareciera. Actualmente, el partido es particularmente cauteloso sobre todo con las «situaciones políticamente sensibles», lo que incluye las noticias financieras. El primer día después del anuncio de la guerra comercial con Estados Unidos, hubo unas salidas de fondos de casi 10.000 millones de yuanes de China continental al exterior vía Hong Kong. La noticia al respecto de un destacado analista del mercado en la red Weibo fue borrada al cabo de pocos minutos. El partido quería seguramente calmar así a los mercados.

En estos casos, los líderes de opinión digitales con más de un millón de seguidores a veces reciben llamadas de la «atención al cliente» de las redes. En caso de comentarios «inapropiados», sus perfiles pueden bloquearse o incluso eliminarse por completo. Por ejemplo, el título de un estudio de un analista sobre la guerra comercial, que inicialmente era «Se acerca el invierno», fue rápidamente sustituido en versiones posteriores por «Las consecuencias son manejables». Con respecto a las críticas de los activistas de la red occidentales a la «censura» que hacen Twitter o Facebook a los comentarios en Europa y EE. UU., la respuesta en China sería una sonrisa incrédula.

Los comportamientos son calificados y sancionados por sistemas de evaluación social

Quizás la forma más efectiva de controlar el comportamiento de los ciudadanos sea a través de sistemas de evaluación social que califican y, en última instancia, sancionan su comportamiento. Además de los programas de bancos y empresas que venden por Internet, las administraciones locales también operan este tipo de sistemas, que desde hace mucho tiempo evalúan no solo la solvencia de una persona. Por ejemplo, la provincia de Zhejiang causó revuelo al notificar que los cambios frecuentes de trabajo comportarían deducciones de puntos en esta calificación. El ayuntamiento de Pekín anunció que escuchar música muy alta con auriculares en el metro se castigaría con puntos negativos. A diferencia de Europa, los ciudadanos chinos suelen aceptar estas sanciones, ya que garantizan que se pueda viajar en silencio.

Si se quiere modificar el comportamiento de las personas, además de penalizaciones, también debe haber incentivos. La forma más efectiva de motivar es sin duda el dinero. Por ejemplo, se difundió ampliamente una historia de una empresa local que, gracias a una buena calificación, obtuvo un crédito barato y con rapidez. Algunos bancos afirman ofrecer mejores condiciones si los prestatarios miran muchos artículos y vídeos a través de la nueva aplicación de propaganda «Xuexi Qiangguo», ya que así «desarrollan» una buena calificación frente al partido.

Como muchas cosas en la vida, el progreso tecnológico en China siempre tiene dos caras. Yin y Yang, sombras y luz: así lo describiría un seguidor de la filosofía daoísta.

 

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