23.04.2020 - Flossbach von Storch

El enigma del precio del oro


El enigma del precio del oro

El coronavirus está golpeando de lleno los mercados. En este periodo, el oro, tantas veces aclamado como activo refugio, no ha sido inmune a los vaivenes del mercado. ¿A qué se debe?

En contra de lo que se afirma a menudo, el oro no es un “metal para las crisis”; o, por lo menos, no reacciona igual ante cualquier crisis. Por lo tanto, nadie debe esperar que su precio aumente automáticamente tras una caída brusca de las acciones. Dependerá del motivo de la caída.

La decepción de los inversores en oro

La decepción de muchos inversores en oro fue palpable cuando tanto su precio como el de las acciones sufrieron una presión considerable en la fase inicial de la crisis. Pero ¿a qué se debió esta correlación? Durante la crisis financiera, se pudo observar un patrón similar: cuando las cotizaciones se desplomaron como resultado de la bancarrota de Lehman Brothers, el precio del oro también se desplomó.

La necesidad de liquidez hace caer el precio

La explicación es sencilla. En ambos entornos, muchos inversores se han visto obligados a obtener liquidez en los mercados. Alguien que necesite urgentemente liquidez para satisfacer obligaciones de pago vende, entre otras cosas, activos de alta calidad que puedan ser liquidados rápidamente y a precios razonables. Como por ejemplo, oro.

Es probable que la crisis incremente la deuda

Sin embargo, el aumento posterior de los precios en marzo nos permite sacar otra conclusión, que consideramos más importante: los inversores reconocieron las consecuencias a largo plazo de la crisis del coronavirus y los enormes paquetes de ayuda pública. Un aumento enorme de la deuda mundial, combinado con una política ultralaxa de los bancos centrales, que creemos que estará anclada de forma indefinida, o al menos hasta la próxima reforma monetaria.

El carácter de activo refugio del oro es cada vez más importante

En este entorno, es probable que el carácter de activo refugio del oro y su función como depósito de valor, sean cada vez más importantes. Aunque las comparaciones suelen tener sus fallos. Durante la crisis financiera se pudo observar no sólo la caída de los precios, sino también el posterior incremento de los mismos. También en ese momento se empezó a aceptar que las deudas estaban aumentando bruscamente y que la política de los bancos centrales se relajaría cada vez más.

En última instancia, el oro siempre es fuerte cuando las divisas (papel moneda) son débiles. Y no debería haber escasez de divisas débiles en los próximos años. El oro no es tanto un metal para las crisis, sino más bien una divisa fuerte, la moneda de último recurso. Creemos que no debería faltar en una cartera bien diversificada.

 

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