21.12.2020 - Flossbach von Storch

«Las denominadas “crisis del siglo” son más frecuentes...»


«Las denominadas “crisis del siglo” son más frecuentes...»

Los programas de ayuda millonarios están diseñados para mitigar los efectos de la pandemia. Sin embargo, las «crisis del siglo» son cada vez más frecuentes. La próxima puede suponer la quiebra nacional.

Estamos viviendo actualmente la peor crisis económica desde la Segunda Guerra Mundial. Se trata de una situación médica y económica excepcional que justifica medidas que antes parecían impensables. Sr. Mayer, ¿hasta qué punto es grave esta vez?

Thomas Mayer: Bueno, a la pandemia del coronavirus se le llama a menudo la «crisis del siglo». Esto debería significar que nos ha llegado de forma inesperada, que una crisis de esta magnitud no se repetirá tan rápidamente, y que por lo tanto no hay límites en la lucha contra la crisis financiera. Desafortunadamente, nada de eso se aplica a este caso.

Pero no se puede predecir el estallido de una pandemia, ¿verdad?

Por supuesto, no se puede predecir el momento exacto. Sin embargo, podríamos haber estado mejor preparados, especialmente en Europa y EE. UU. El virus SARS-CoV-2 no fue una novedad, aunque tuvo como predecesor al SARS-CoV-1 que ya causó estragos en Asia en 2002/03. Durante este siglo, ha habido numerosas olas graves de contagios que se han cobrado varios millones de víctimas en todo el mundo.

Además de dificultades sanitarias, las pandemias provocan crisis económicas. ¿Se justifican los actuales programas de ayuda en este contexto? 

Por supuesto, la solidaridad siempre es necesaria en tiempos de crisis. Sin embargo, en el caso de los programas de ayuda estatal también es una cuestión de escala. La actual lucha contra la crisis sin límites financieros está generando una carga enorme para el futuro y las denominadas «crisis del siglo» costosas son más frecuentes y se suceden casi cada década: en los años 2000 la gran crisis financiera se presentó como un «evento del siglo» costoso, mientras que [en Alemania] en la década anterior fueron los costes de la reunificación alemana los que se desbordaron.

¿Qué podemos aprender de las crisis económicas pasadas?

Ya es hora de dejar de lado la ilusión de la «crisis del siglo única» y de estar mejor preparados para las grandes crisis recurrentes. Esto incluye la creación de condiciones financieras y sociales sólidas y resilientes.

¿Hay paralelismos entre la crisis del coronavirus y la crisis financiera que comenzó hace poco más de doce años?

Por supuesto, la historia nunca se repite aunque hay paralelismos en la lucha monetaria contra la crisis. La gran crisis financiera de 2007/08 fue provocada por el sobreendeudamiento de hogares y estados que se reflejó en el sobreendeudamiento de los bancos. Por desgracia, los responsables políticos solo han aprendido lecciones parciales de esto. Sin duda, los hogares de muchos países redujeron su endeudamiento y los reguladores obligaron a los bancos a acumular mayores reservas de capital propio. Sin embargo, los bancos centrales con su política de tipos de interés bajos crearon estímulos para un endeudamiento aún mayor por parte de los estados y las empresas.

Y entonces el coronavirus se propagó.

La pandemia del coronavirus golpeó a una economía mundial que estaba más endeudada que en ningún otro momento de la historia. En lugar de ser sólida, esta economía es frágil y se volverá aún más frágil a medida que las deudas sigan acumulándose. La próxima «crisis del siglo» amenaza con la quiebra.

¿Qué podemos aprender de las crisis pasadas?

Tras las experiencias de las últimas décadas debería haber quedado claro para todos que tendremos que contar con crisis financieras y sanitarias en el futuro, así como con «crisis del siglo» que todavía no podemos ni imaginar. Esto requeriría posicionar nuestra sociedad de forma financieramente sólida y resiliente.

¿Cómo se logra esto?

Usemos nuestro sentido común. Solo se puede lograr solidez financiera manteniendo la deuda reducida, para no verse empujado durante las crisis a la insolvencia por las obligaciones financieras contraídas en tiempos mejores. La financiación de una deuda aún mayor mediante la creación de nuevo dinero, tal y como se hace hoy en día, puede funcionar a corto plazo pero conduce a una crisis monetaria a largo plazo.

¿Qué significa esto concretamente?

Incluso si esto va en contra de la moda actual, se debe aplicar lo siguiente: reducir la deuda pública y privada para crear un mayor colchón financiero para cargas imprevistas.

¡Muchas gracias por su tiempo!

El Prof. Dr. Thomas Mayer es director y fundador del Flossbach von Storch Research Institute y profesor honorario de la Universidad Witten-Herdecke

 

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