25.09.2019 - Flossbach von Storch

Los bancos centrales están al límite


Philipp Vorndran

El BCE va a reiniciar en noviembre su programa de compras de bonos. En esta entrevista, Philipp Vorndran explica por qué esto no ayudará ni las expectativas de inflación ni la economía.

Sr. Vorndran, usted afirma que los bancos centrales pronto llegarán al límite de su capacidad de actuación. ¿Por qué?
Vorndran: De manera lenta pero segura, se va reconociendo más que los tipos de interés no van a subir en un futuro próximo. Quienes nos conocen saben que nosotros vamos aún más allá: estamos convencidos de que los tipos permanecerán bajos hasta la próxima reforma monetaria. ¿Cómo podría ser de otra forma? Vemos que los bancos centrales de todo el mundo han llegado al límite de su capacidad de actuación, en parte porque los políticos no contribuyen en la medida suficiente. Efectivamente, el presidente del BCE, Mario Draghi, pide por enésima vez que la política fiscal haga sus deberes. Pero una y otra vez, no consigue obtener mucho apoyo de esta.

Christine Lagarde tomará las riendas del cargo de Mario Draghi...
Tal vez se haga más caso a Christine Lagarde, pero somos escépticos en este sentido, por un buen motivo: numerosas legislaciones nacionales incorporan actualmente, de distintas formas, unos límites de endeudamiento. En Alemania se trata del famoso déficit cero, pero en otros países de la zona euro hay dispositivos similares. Y creemos que muchos inversores subestiman estos mecanismos de limitación. Esperan que los ministros de finanzas puedan, prácticamente con solo pulsar un botón, inundar de dinero a los hogares. Pero eso es una ilusión.

Además de las tasas de depósito negativas, el BCE también ha anunciado que volvía a lanzar el programa de compras masivas de bonos, la denominada expansión cuantitativa. ¿Qué opina de estas medidas?
La reintroducción del programa de expansión cuantitativa en noviembre de este año ha sido muy criticada, con cierta razón. Ya hace tiempo que dijimos que el BCE, en vez del programa de expansión cuantitativa, tendría que reducir drásticamente la tasa de depósito al -0,6% o -0,75%. Y argumentamos que esta tasa de depósito negativa ya está realmente fijada («whatever it takes»), por ejemplo, para los próximos cuatro o cinco años.

¿Cuál es el efecto probable que habría tenido esto?
En nuestra opinión, habría sido una señal muy efectiva para los inversores de que la inflación supone realmente un riesgo que actualmente no está debidamente compensado en el tramo largo de la curva de tipos. Y esto a su vez habría llevado a un aumento de los tipos de la deuda pública con vencimiento a diez o más años. Un escenario así también habría respaldado a muchas entidades financieras e inversores institucionales, ya que estos están obligados por la normativa a mantener una elevada proporción de renta fija en deuda pública y bonos a largo plazo. Pero ¿qué es lo que pasa? Las medidas de expansión cuantitativa previstas por el BCE no ayudan, en nuestra opinión, ni las expectativas de inflación ni la economía.

Vayamos ahora a los Estados Unidos.
En Estados Unidos la situación es distinta: el banco central, la Reserva Federal (Fed), tiene realmente margen de maniobra para rebajar los tipos de interés. La Fed pudo abandonar la política de bajos tipos antes que los europeos, dada la situación general bastante mejor del sector financiero. Gracias a haber subido los tipos de interés, vuelve a tener algo de capacidad de actuación. Algo que el BCE no tiene en absoluto. Por eso, la Fed estadounidense puede, a diferencia del BCE, recortar las tasas, algo que ha vuelto a hacer últimamente con moderación.

¿Las bajadas de tipos en Estados Unidos respaldarán la economía mundial?
En mi opinión, la situación de la economía mundial no es, ni de lejos, tan mala como a principios de septiembre afirmaban muchos analistas y como descuenta en gran medida el mercado. No me extrañaría que los temores de recesión volvieran a disiparse pronto. Sin embargo, esto no significa que se producirá lo contrario, una expansión: las cifras publicadas de China, por ejemplo, apuntan más bien a una desaceleración del crecimiento económico mundial. No obstante, de momento no creemos que vaya a caerse en recesión. Dicho esto, podría haber algunas situaciones recesivas en ciertas partes de la zona euro, como en Alemania en el sector automovilístico. Pero esto no es lo mismo que una recesión mundial.

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